La cuadratura del círculo forma
parte de esos míticos problemas matemáticos o geométricos que desde hace
milenios permanecen irresolubles. Los antiguos pensadores griegos lo definieron
como la imposibilidad de hallar con solo regla y compás un cuadrado que posea un
área que sea igual a la de un círculo. Siglos después, la cuadratura del círculo
sigue resultando un imposible matemático. El panorama político español
está caminando hacia un horizonte en el que al igual que en el mundo de la
geometría, la cuadratura del círculo es un imposible, a pesar de que algunos lo
intenten y pretendan hacer compatibles las aritméticas parlamentarias actuales
y futuras con sus discursos públicos y con las respectivas expectativas
políticas.
En el panorama político postcrisis
( si es que esta ha pasado ) una buena parta de los partidos políticos quieren
jugar a no perder. No quieren asumir riesgos, no abandonar una especie de zona de
confort que les está llevando especialmente a los partidos de derecha a
radicalizar sus discursos para no perder a los suyos en la pelea del espacio
político conservador. Ese miedo a adentrarse en el mundo desconocido de explorar
la búsqueda de discursos políticos distintos, además de radicalizar a su propio
electorado y empujarlo a opciones más genuinamente ultraconservadoras como VOX,
hace que tras ellos vayan dinamitándose todos los posibles puentes de diálogo
con el principal partido progresista de este país que sigue siento el PSOE. Lo
que está pasando en Andalucía es un buen ejemplo y será extrapolable el año
próximo al previsible panorama político nacional tras las elecciones generales
( cuando estas se celebren ), que dejará un arco parlamentario muy parecido al
de las andaluzas, con un PSOE ganador, con las fuerzas de derecha en empate
técnico, con un PODEMOS que no da para sumar un gobierno solo de izquierdas, y
con la presumible entrada de VOX en el Congreso de los Diputados.
Tras el escenario
político andaluz que nos ha dejado las elecciones autonómicas, y teniendo como
único fin programático por parte de Ciudadanos y PP desalojar del poder al PSOE
que es la fuerza más votada, estos partidos se encuentran ante la irresoluble
situación de tener que apoyarse en los votos de la ultraderecha de VOX para
conseguir su objetivo sin que se note, tratando de evitar contaminarse, porque
cualquier cosa que hagan en un sentido u en otro tendrá su repercusión en las
elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2019 y especialmente en las
generales a Congreso y Senado. Esta tesitura es especialmente difícil para
Ciudadanos más que para el PP cuyo electorado seguramente tiene más capacidad
de sentirse cómodo con VOX. A Ciudadanos no le pasa lo mismo. Un partido nacido
como una esperanza conservadora moderna, como alternativa a un PP con olor a
naftalina, y que se ha nutrido en buena parte de votantes de centro moderados y conservadores venidos mayoritariamente del PP que no traga con lo de
VOX.
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| Manuel Valls junto a Albert Rivera líder de Ciudadanos e Inés Arrimadas |
El ejemplo de Manuel Valls resumen bien el alto riesgo que corre el
partido de Rivera. Y es aquí donde aparece la imposible cuadratura del círculo
político. En política hay momentos en los que aunque se quiera hacer otra cosa las
circunstancias hacen que sea inevitable elegir entre discurso o decisiones
políticas de hecho, y decidir hacer ambas cosas compatibles o cambiar el discurso
político. La ecuación es sencilla, no se puede desalojar al PSOE en Andalucía
sin los votos de VOX, y esto se puede disfrazar, edulcorar, adornar o disimular
como se quiera, pero no hay otra forma de que eso pase. Hacerlo tiene una
ganancia política inmediata, alcanzar el poder en Andalucía y desalojar al PSOE
de su principal feudo, pero un alto riesgo para la gran batalla de las
generales donde los y las votantes podrán en ese momento distinguir entre discursos y decisiones, y acudir a las urnas una vez que los partidos políticos han puesto las cartas
boca arriba en la primera ocasionen la que se han visto obligados a hacerlo. Por otro lado, no
hacerlo tiene el coste de haber dejado pasar la oportunidad de las derechas de
formar gobierno en Andalucía. No hay cuadratura del círculo posible. Si además
al tiempo se intenta negociar la mesa del parlamento de Andalucía con PODEMOS y con IU la cuadratura es aún
más difícil de lograr. No se puede todo
al mismo tiempo y hay que elegir. No hay regla y compás para eso, solo política de la de verdad.