miércoles, 9 de enero de 2019

Lo que hay detrás del Falcon.



La ultraderecha española, sus aliados políticos y mediáticos se han lanzado desde el minuto uno a cuestionar el uso que ha hecho hasta ahora el Presidente Pedro Sánchez del avión presidencial. El debate por quien lo promueve no deja de poner de manifiesto el grado de cinismo de una derecha que fue expulsada del poder por haber saqueado el país de manera sistemática durante décadas.

Ordenadores rotos a martillazos, trajes a medida, jaguars en los garajes, tesoreros con cuentas millonarias en Suiza, sms de ánimo incluidos, sedes remodeladas con dinero proveniente de la corrupción, unos cuantos ministros de la era Aznar condenados por corrupción, Ana Botella condenada junto a otros concejales por vender vivienda social a un fondo buitre, sobresueldos sistemáticos a la cúpula del partido. Y un ex presidente que mintió ante el Tribunal que dictó la primera sentencia de la Gürtel y que prefirió irse a un restaurante del que salió desorientado, antes que dimitir y hacer triunfar la moción de censura que acabó con él. Ese es un breve panorama de los años putrefactos del Gobierno de la derecha en nuestro país. Pero lo que tiene no tener moral o tenerla podrida es que estos vergonzantes episodios se pasan sin más. Un congreso que termina ganando quien no ganó ni entre sus bases y limpio como una patena. Y sin solución de continuidad, con el cadáver aún fresco sobre la mesa, a por el Presidente Sánchez, lo que incluye tratar de lanzar un relato de uso indebido del avión presidencial.




Mariano Rajoy abordo del Falcon 
Pero no nos engañemos, lo que hay detrás de ese relato de la ultraderecha es otra cosa. No es un interés por la transparencia o por la austeridad de los que han saqueado España. Es en realidad un mensaje que late subliminalmente detrás del supuesto discurso del uso correcto o no de los medios de los que dispone la presidencia. Lo que late de fondo es que el poder les pertenece a ellos por derecho natural y que cuando el poder democrático lo ostenta un presidente de izquierdas es una usurpación ilegítima. Ya lo hicieron con Zapatero cuando ganó las elecciones. Entonces, lanzaron el relato de la  ilegitimidad de la victoria del PSOE en las elecciones que se produjeron tras los atentados del 11 de marzo. Olvidando que aquello se produjo tras las mentiras de la guerra de Irak, la foto de las Azores, las inexistentes armas de destrucción masiva, y el intento de engañar a los españoles con la autoría de los atentados. Si lo hicieron entonces, que lo hagan ahora que el Presidente de izquierdas lo es tras vencer una moción de censura era de esperar. La derecha española  siempre tira al monte. Porque para ellos La Moncloa es suya, el Consejo de Ministros es suyo, el Congreso es suyo y el Falcon también. En definitiva, España es suya y los que no piensan como ellos son unos molestos inquilinos. Además los políticos de izquierdas son unos aprovechados de los lujos del poder, no como ellos que vienen con los lujos de serie. Sánchez está en Moncloa porque quiere disfrutar de los lujos de la presidencia, incluido el Falcon. Es como el criado que aprovecha que el señorito está de vacaciones y sube de las cocinas a las estancias nobles, se coloca la ropa del señorito, se fuma sus puros y se bebe su champan, hasta que el señorito regresa a la mansión que le es propia. es una idea recurrente en la derecha española desgraciadamente.

Resulta significativo que este nuevo " trumpismo cañí " critique el uso del avión presidencial por parte de Pedro Sánchez, o que descanse en una vivienda propiedad pública, como en Lanzarote o en Doñana, algo que han hecho todos los presidentes incluidos los populares, al tiempo que reclaman permanentemente como ejemplo el patriotismo propio de los norteamericanos en torno a lo que consideran sus símbolos. Y ello, porque estos mismos son los que probablemente admiran esas imágenes del presidente de los Estados Unidos en el airforce one, rodeado de sus colaboradores y de sus correspondientes séquitos. O aterrizando en Camp David para pasar sus vacaciones junto a su familia.

Trump y su familia bajan del helicóptero presidencial en Camp David

La diferencia es que allí ni demócratas ni republicanos critican al presidente de turno por el uso del avión presidencial, porque consideran que su presidente se debe desplazar sobre todo en condiciones de seguridad, y que es presidente las 24 horas. El cinismo se convierte en desfachatez si además tenemos en cuenta como Rajoy lo utilizó para irse a un partido de futbol, como se fotografiaba con su esposa de manera natural en el avión presidencial, o de como Aznar lo usó para ir a Quintanilla a actos del Partido Popular.  Por eso, si los saqueadores de España se rasgan las vestiduras por algo que ellos mismo han hecho y que es normal en cualquier otro país con el que nos queramos comparar, en el fondo no es el debate sobre la austeridad el que empapa el debate. Lo es la idea fundacional de la derechona ibérica, que no es otra que este país es suyo.

https://cadenaser.com/ser/2009/05/30/espana/1243641013_850215.html

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La imposible cuadratura del círculo





La cuadratura del círculo forma parte de esos míticos problemas matemáticos o geométricos que desde hace milenios permanecen irresolubles. Los antiguos pensadores griegos lo definieron como la imposibilidad de hallar con solo regla y compás un cuadrado que posea un área que sea igual a la de un círculo. Siglos después, la cuadratura del círculo sigue resultando un imposible matemático. El panorama político español está caminando hacia un horizonte en el que al igual que en el mundo de la geometría, la cuadratura del círculo es un imposible, a pesar de que algunos lo intenten y pretendan hacer compatibles las aritméticas parlamentarias actuales y futuras con sus discursos públicos y con las respectivas expectativas políticas. 
En el panorama político postcrisis ( si es que esta ha pasado ) una buena parta de los partidos políticos quieren jugar a no perder. No quieren asumir riesgos, no abandonar una especie de zona de confort que les está llevando especialmente a los partidos de derecha a radicalizar sus discursos para no perder a los suyos en la pelea del espacio político conservador. Ese miedo a adentrarse en el mundo desconocido de explorar la búsqueda de discursos políticos distintos, además de radicalizar a su propio electorado y empujarlo a opciones más genuinamente ultraconservadoras como VOX, hace que tras ellos vayan dinamitándose todos los posibles puentes de diálogo con el principal partido progresista de este país que sigue siento el PSOE. Lo que está pasando en Andalucía es un buen ejemplo y será extrapolable el año próximo al previsible panorama político nacional tras las elecciones generales ( cuando estas se celebren ), que dejará un arco parlamentario muy parecido al de las andaluzas, con un PSOE ganador, con las fuerzas de derecha en empate técnico, con un PODEMOS que no da para sumar un gobierno solo de izquierdas, y con la presumible entrada de VOX en el Congreso de los Diputados. 
Tras el escenario político andaluz que nos ha dejado las elecciones autonómicas, y teniendo como único fin programático por parte de Ciudadanos y PP desalojar del poder al PSOE que es la fuerza más votada, estos partidos se encuentran ante la irresoluble situación de tener que apoyarse en los votos de la ultraderecha de VOX para conseguir su objetivo sin que se note, tratando de evitar contaminarse, porque cualquier cosa que hagan en un sentido u en otro tendrá su repercusión en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2019 y especialmente en las generales a Congreso y Senado. Esta tesitura es especialmente difícil para Ciudadanos más que para el PP cuyo electorado seguramente tiene más capacidad de sentirse cómodo con VOX. A Ciudadanos no le pasa lo mismo. Un partido nacido como una esperanza conservadora moderna, como alternativa a un PP con olor a naftalina, y que se ha nutrido en buena parte de votantes de centro moderados y conservadores venidos mayoritariamente del PP que no traga con lo de VOX. 


Manuel Valls junto a Albert Rivera líder de Ciudadanos e Inés Arrimadas
El ejemplo de Manuel Valls resumen bien el alto riesgo que corre el partido de Rivera. Y es aquí donde aparece la imposible cuadratura del círculo político. En política hay momentos en los que aunque se quiera hacer otra cosa las circunstancias hacen que sea inevitable elegir entre discurso o decisiones políticas de hecho, y decidir hacer ambas cosas compatibles o cambiar el discurso político. La ecuación es sencilla, no se puede desalojar al PSOE en Andalucía sin los votos de VOX, y esto se puede disfrazar, edulcorar, adornar o disimular como se quiera, pero no hay otra forma de que eso pase. Hacerlo tiene una ganancia política inmediata, alcanzar el poder en Andalucía y desalojar al PSOE de su principal feudo, pero un alto riesgo para la gran batalla de las generales donde los y las votantes podrán en ese momento distinguir entre discursos y decisiones, y acudir a las urnas una vez que los partidos políticos han puesto las cartas boca arriba en la primera ocasionen la que se han visto obligados a hacerlo.  Por otro lado, no hacerlo tiene el coste de haber dejado pasar la oportunidad de las derechas de formar gobierno en Andalucía. No hay cuadratura del círculo posible. Si además al tiempo se intenta negociar la mesa del parlamento de Andalucía con PODEMOS y con IU la cuadratura es aún más difícil de lograr. No se puede todo al mismo tiempo y hay que elegir. No hay regla y compás para eso, solo política de la de verdad. 




Lo que hay detrás del Falcon.

La ultraderecha española, sus aliados políticos y mediáticos se han lanzado desde el minuto uno a cuestionar el uso que ha hecho hasta ahor...